Mal comienzo con la empleada Christine y las instalaciones del Hotel Sha Tan :
Regresamos a Pekín para pasar nuestros últimos 7 días en China y lo hacemos con ganas por suponer el fin de la aventura y por volver al hotel donde empezamos el viaje. Ya conocíamos la zona y la cama era estupenda. El hecho de estar en el mismo sitio durante 7 días sin coger más aviones era un alivio, además conociendo las líneas de autobús, las distancias, los nombres en chino de Pekín.
Pero … la empleada amargada del hotel, muy fea, con bigote y maleducada nos recibió como sólo ella sabe: Muy mal.
Nosotros, agotados, deseando ducharnos y deshacer las maletas y esta señorita primero nos ignora y cuando conseguimos que nos mire nos dice que de suite reservada nada, que nos da la habitación más chica por estar ocupadas todas. ¿Cómo…?, y la señorita, al saber que ella hacía el turno de noche y no podíamos recurrir a su jefa a esas horas, se cachondea bien en nuestra cara y claro, Juanma se pone como una fiera, ya que teníamos la reserva hecha con la jefa desde hacía 12 días.
Dos horas aguantando la imposición de la empleada, ya que además la habitación tenía el aire acondicionado estropeado y tuvo que venir el de mantenimiento y convenzo a Juanma de quedarnos por pura conveniencia, siempre que al día siguiente cumpliera la gerente su promesa de darnos la suite que habíamos reservado.
Y menos mal que cumplió.
Paseo por las calles. Gimnasio de nuestro barrio:
Como ya podíamos estar sin estrés de aviones ni traslados, el primer día nos lo tomamos relajado, paseando por uno de los barrios más antiguos de Pekín: el nuestro, el de Jingshan Park.
Observamos al que hace el pan compacto con jengibre, los que hacen los pinchitos de no sabemos qué animales, los que juegan a las cartas en la calle,…
También fuimos a ver el gimnasio del barrio que tanta curiosidad me ha dado: con mesas de pin-pon, máquinas de pesas, elípticas de hierro, bádminton, señoras cosiendo y señores tocando peculiares instrumentos chinos. Y por supuesto, abarrotado.
También compramos unos platos, cubiertos, cervezas, agua y algo de fruta en el supermercado de la calle para cuando llegas rendido por las noches.
Nos acercamos a la tintorería de una pareja joven y dejamos casi toda la ropa por ser los precios baratísimos y además te la entregan perfecta.
¿Entendéis ahora pq. nos gustaba el barrio?
Visita al templo del lama o Palacio Yonghegong :
Nos gusta más que otros.
Ubicado en el nordeste del centro de Beijing y siendo el más grande templo lamaísta y mejor conservado de China. En el salón Wanfu (diez mil fortunas), está la estatua de sándalo blanco de 26 m de alto, incluidos 8m bajo suelo.
Palacio de verano:
Muy grande y de largas distancias y escaladas, así que aconsejo tener previsto dónde comer o llevar algo, pq. dentro es difícil comer.
Para que os hagáis una idea dicen que si subes los 100 escalones seguidos de ascenso al Palacio vivirás mucho tiempo: quizás quiere decir que el que lo hace tiene muy buenos pulmones. Os asombraréis de ver a muchos ancianos chinos superar la prueba.
Yo superé la subida pero necesité muchos minutos para recuperarme.
Está a 15 Km. del centro de la ciudad pero dentro de la misma. Contiene el gran Lago Kunming y el Puente de los 17 arcos.
Podréis deleitaros con la flor de loto en el lago: observad el centro como si tuviera adherida una regadera, es el centro de la flor.
Tiene la galería más larga y fresca del mundo, con pinturas únicas en cada viga que cruza la misma, de los mejores pintores chinos. Os será difícil fotografiaros por la multitud que constantemente la recorre.
Si alquiláis un audio-guía podréis escuchar la Leyenda de la hija buda de muchos ojos y brazos.
Al pillarnos tarde sin comer, decidimos probar la salchicha pinchá en el palo que toman todos los chinos por la calle y qué pasó: asquerosa como suponíamos, con un olor a comida de perro brutal. Los spaguettis transparentes ¡otro éxito!, es decir, otra porquería. Vamos, que preferimos esperar a las cinco para comer al salir de allí.
Por fín convenzo a Juanma para hacernos la foto que yo quería vestidos de emperadores (lo veréis en muchos edificios turísticos):
Puedes elegir una foto con la cámara de ellos o varias con la tuya y ambas opciones son baratas: 0.20 o 0.50 euros. Eliges unos trajes, muy bien hechos, de emperadora o princesa con corona y escenario muy auténtico, en este caso un trono.
Lo que no sabíamos es que a unos padres chinos se les antojaría hacernos una foto con su hija vestida de princesa y a partir de ahí fuimos durante 20 minutos la expectación de extranjeros y chinos. Les hizo gracia lo de la pareja europea con hija china y nos hicieron tantas fotos que ni me acuerdo. Sudamos el traje hasta que no aguantamos más.
Se nota ya el cansancio acumulado del viaje y Juanma empieza a entender la fotografía artística y a observar de otro modo lo que ve. No sé si ha sido bueno del todo; desde que le dejé la cámara digital no para de hacer fotos y no avanzamos; al menos me entenderá ahora cuando comencé mis estudios de fotografía y tardaba en hacer las fotos.
No me extraña que se pare en los jardines cercanos al puente, ya que da una paz enorme. Seguro que la emperatriz, tras navegar por el lago como cuentan, se paraba aquí a merendar o leer o lo que se hiciese entonces.
De compras en el mercado de la seda, en Jianguomenwai Dajie:
Para no cargar con las maletas con regalos, dejamos para el final las compras y menos mal, ya que os aseguro que saldréis igual de agotados que si hubieseis andado por toda la ciudad sin parar.
5 plantas de bolsos, ropa, calzado, perlas, seda, relojes, electrónica, juguetes, ...y objetos de todo tipo.
Escuchareis el grito Jalow, jalow!!, amico, amico!! a cada paso. Te agarran de los brazos, te gritan, intentan decir algo en tu idioma. !Vaya energía se gastan las chinas! Y digo chinas por ser mujeres las que venden. Aquí el inglés empieza a entenderse un poco pues diariamente pasan por allí miles de turistas y se nota que lo practican.
Únicamente con mirar levemente su puesto, la china no te dejará moverte sin comprar o al menos tentarte mucho. Si quieres algo que no tienen van rápidamente al puesto cercano de un familiar y te lo traen.
Para que veáis lo intensas que son os diré que una chica recorrió dos plantas tras nosotros diciendo Oqué, oqué!! (es decir: ok,ok), que es cuando el precio está cerrado.
Al principio te da un poco de apuro pero tras media hora te das cuenta que o te vas del puesto o no te acaban de cerrar un buen precio. Hay que ser tajante en el precio último que creas justo pagar o no avanzas y no ves ni la primera planta.
Para los “agarraos” daré una pista: deben tener impuesta una cantidad de venta diaria y si vas a última hora, poco antes de las 7 de la tarde, te sorprenderá como te venden las cosas a un precio muy inferior al precio justo y te enterarás de los precios reales de las cosas, pues están deseando cumplir con los objetivos.
Aún así, no esperéis encontrar falsificaciones muy buenas allí pues este mercado está ya muy amenazado y les pueden cerrar por ello. A mí me sorprendió la calidad de la ropa de punto y polos de caballero de algunas marcas como Polo, y algunos zapatos sobre todo de deporte y en particular baloncesto (diseños de NBA americana). El precio es de risa y la calidad enorme.
Para los que tengan niños, hay juguetes o curiosidades no vistas en España que sorprenden y se antojará comprar, así que dejad hueco para algún artefacto curioso.
Aconsejan no comprar electrónica o gastar al menos poco en esto y ver demostración sin trucos de que lo que te llevas es lo que pides y no es un cambiazo o de menor capacidad,…
Ah!, y cuidado con el peso pues lo puedes pagar caro a tu vuelta. Hay poco margen para comprar en Kilos. Hay personas que se llevan de aquí las maletas vacías y se compran allí el primer día ropa o zapatillas. Si vas en verano puedes hacerlo, pero yo personalmente no sacrificaría el no llevar tus buenos zapatos para hacer turismo y algo que sepas cómodo pues ya os he contado la humedad, sudor y largas distancias a recorrer.
Y qué es lo que más compran allí: relojes, batas de seda china o pijamas de seda para los niños, punto, camisetas y me sorprendió la chula ropa militar, incluso cascos de piloto divinos y gorros rusos para el frío de esos peliculeros con la estrella comunista. Quizás un mp3 bonito como los de Disney,…
Bajo el centro comercial hay muchos negocios europeos como Pizzerías, sandwicherías, cafeterías italianas,…, que también intentarán captarte. Os aseguró que tendréis sensación de haber estado en la jungla en lugar de ir de tiendas y que tardaréis todo el día en recorrerlo.
Teatro acrobático Chaoyang en Nº 36 North Road Dongsanhuan Chaoyang Dist.:
La tradición china de la acrobacia te obliga a intentar ir a uno de estos espectáculos.
Hay parada de metro muy cerca.
Os aconsejo sacar las entradas vip de la primera sesión de la tarde sobre las 17.00 h., pues es buen precio y estarás solo en todo el centro de patio de butacas. Los chinos compran los laterales del teatro y van con los niños. Deben comprar entradas especiales pues tú no podrás comprarlas. Curiosamente pasan bombones helados de Mágnum antes del show.
Y mejor no sentarse donde no debes o te sacarán o trasladarán a tu sitio a empujones como un delincuente, y damos fe de haberlo visto.
Fue muy entretenido y no es muy larga la sesión. Hay partes más sorprendentes que otras pues la chica contorsionista era espectacular; nos creíamos que se rompía en dos
No os dejarán grabar imágenes, sobre todo para que no deslumbres a los acróbatas.
Otra magnífica casualidad de este día fue que descubrimos un restaurante magnífico a unos 800m del teatro y comimos de lujo Beijing DaDong Roast Duck. Como casi todos los grandes Restaurantes aquí, tienen una parte de comida china y otra con carta. En este caso la carta era sorprendente. Multitud de platos espléndidos con sus fotografías todo color y comida de chef. Tan bien comimos que al siguiente día nos fuimos en taxi a almorzar de nuevo, a pesar de que nos cogía muy lejos. El homenaje nos costó 35 euros.
Paseo por la calle comercial Wangfujin:
A la que llegamos en bus con dominio de la situación en tres minutos desde el hotel y por 0.10 céntimos de euro cada uno. Magnífica la línea 107 para este recorrido y la 111 al Lago Houhai.
Consejo: Sobre las 6 de la tarde deberás saber dónde comer y sobre las 10 de la noche pensar en irte. Si los taxistas ven que no tienes posibilidades o no sabes salir en bus de allí, se aprovecharán de ti en el precio y tendrás que pagar o te quedarás tirado en un desierto de calle en la que 15 minutos antes había miles de chinos. El desalojo de la calle es increíblemente rápido cuando comienzan a cerrar las tiendas.
La calle es muy parecida a las de las grandes capitales europeas, con edificios interminables y luminosos sorprendentes. Es casi entera peatonal y están todos los negocios multinacionales de comida y boutiques de cualquier marca de lujo, más ahora que empezaban las olimpiadas y nadie puede faltar.
Visita a la calle de los anticuarios Liulichuang y a Quianmen:
Ambas son preciosas.
Las antigüedades sólo las podrán comprar los que vayan con un buen dinero aunque merece la pena ver las piezas de cerámica,…, aunque nos las compres. Es una calle no muy larga y muy cuidada. Se nota que allí hay más dinero y los negocios son de más calidad.
Y Quianmen está siendo restaurada como fue en su día, en sus años gloriosos, aunque con edificaciones con todos los servicios actuales. Os enseño lo que pudimos ver para que imaginéis lo preciosa que va a quedar con seguridad:
Encontramos cerca un supermercado Dia por allí y realmente resultó raro.
Último día en China:
Lo que tiene el último día en cualquier aventura es el doble sentimiento de ganas de volver a casa y pena de dejar un lugar donde has sentido emociones nuevas y emocionantes. Hoy no te acuerdas del dolor de pies, el sudor, la mala comida o la dificultad para comunicarse.
Elegimos tener un día tranquilo para disfrutar todo lo que vemos por la calle, con más curiosidad que ningún día y poder despedirnos de China.
Por eso: desayunamos tarde, paseamos por nuestro Hutong (barrio viejo) y nos vamos hacia el Lago Houhai, dónde más hemos visto reflejada la vida de un chino y sus costumbres e inquietudes.
Grabamos a los deportistas de la mosca de colores que patean como un balón y batiendo records de toques sin que se les caiga. Grabo también a los cantantes callejeros y a los Ritchow (triciclos para turistas) que aquí son limpios y bien arreglados.
Hacemos fotos a los típicos barcos del Lago: Los hay para grupos donde compran comida o bebida y durante el paseo se lo toman en la mesa alargada del barco. Puedes elegir si te llevas a una chica que toca un organillo mientras cena.
Y también los hay chicos para parejas.
Este chico es el que elegimos nosotros durante una hora. ¡Ojo!, antes debes ponerte el líquido para mosquitos o te comerán.
Es buena hora y hace muy buena tarde; corre hasta brisa. Nos lo pasamos genial, con atascos y todo, y con nadadores que se te cruzan en el lago.
Ha sido un buen cierre para nuestro viaje. Estamos felices.
Ya sólo nos queda desear que los que habéis compartido nuestra experiencia en el blog os atreváis a ir y disfrutar como lo hemos hecho nosotros.
¡Ánimo y hasta el próximo viaje!
Firman los viajeros: Juanma y Liliana.